Sábado, 24 Mayo 2014 00:00

Me gusta la gelatina... pero dura

Escrito por LADY MOTEL
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Amo ir a las librerías, es mi pasión desde niña. Ver libros, olerlos y tocarlos como una suave mujer, simplemente me excitan. Una tarde pase de volada a la librería que esta en Miguel Ángel de Quevedo en buscaba un libro sobre posiciones sexuales tántricas, para poder saber cómo se hace sexo de esa forma.


El hombre, que está vez llamaremos Gelatin, tenía una altura de 1.78, para mi gusto bastate bien y una voz un tanto chistosa parecía que cantaba cuando hablaba.


-Le puedo atender en algo?- dijo mirándome las nalgas de reojo
-Yo creo que me puedes atender y bien- contesté

Amablemente me busco el libro que deseaba y al final me dijo
-Te puedo pedir tu teléfono?, es que me encanta tu sombrero y tu sonrisa, será que te puedo ver en otro lado?

Le di mi celular y una hora más tarde recibí su llamado, de esa forma acordamos vernos al día siguiente (que era su día de descanso) para ir por un helado al centro de Coyoacán.
Sin uniforme Gelatin se veía tan delgado que me daba miedo romperlo. Comimos el helado, pero con obviedad las intenciones eran otras. Sentados en una banca del lugar nos comenzamos a besar y tocar, el helado no fue suficiente pasa enfriar nuestra pasión, y sus manos no eran tantas para tocarme como quería.
De repente y sin casi pensarlo estaban mi mano dentro de su pantalón. El pobre empezaba a temblar como gelatina, tenía una ondulación muy curiosa, parecía un vibrador.
-¿Quieres ir a mi casa?
Sin decir nada me levante y tomamos el pesero. En él fuimos desbordando manoseos y pasión. La gente nos miraba pero cuando uno están tan caliente no se entera.
Llegando a su casa su padre iba saliendo y no dijo nada. Ya saben, comunicación no verbal entre hombres.
Entrando una perra se me lanzó, intuía que le haría a su amo.
Mi boca hizo el trabajo duro de levantar más toda la emoción, después me puso viendo a una ventana, levanto mi falda y sólo sentía el golpeteo de mi piel contra la suya. La ventana daba a un pequeño barranco, y justo abajo había otra casa. Una mujer salía de ella a tender su ropa, como no se veía que estaba de la cintura para abajo siendo tomada por un hombre gelatina, la salude con una sonrisa disimulada.
Tengo que confesar que a pesar de su vibración chistosa no logré ningún orgasmo, pero sí muchas carcajadas por las cosquillas que me hacia. Su cama estaba llena de almohadas de esas que dicen TE QUIERO, seguro había tenido muchas ex novias, pero para lo único que sirvieron fue para acomodarme mejor y empinarme bien.
Sus piernas eran tan delgadas que evitaba verlas, prefería sólo sentir la vibración. Un golpe en la puerta nos interrumpió:

-Hijo quieres comer?- dijo la voz de su papá en su puerta
-En eso estoy, ahorita voy- contestó el hombre gelatina mientras me metía los dedos para divertirme un poco más.

Sus dedos tomaron mis senos y su boca los saboreo, dos posiciones más bastaron para terminar sobre mi espalda con una tibia sensación. Que guapo hombre pero que poco aguante y que corto....... Pero no de mente.
Lo más curioso es que al terminar Gelatin se puso rígido como una gelatina en el congelador, y casi, casi se aplaudía de su hazaña.
Preferí no emitir comentarios y dale un beso, vestirme e irme a casa...

Ahora en las noches rezo:
Santa Elena dame un hombre con eso tieso...

Alguien que sí aguante???

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