Lunes, 15 Junio 2015 00:00

HOTEL HARARE

Escrito por ladymotel
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HOTEL HARARE HOTEL HARARE HARARE

Recuerdan a inge-arquí? Si su respuesta es afirmativa, recordaran que muy al oído, en susurro, mientras íbamos en el metro y me lo agasajaba, le pregunté que si quería relatar un motel conmigo. El hombre no se negó, como la mayoría flojito y cooperando dijo que sí.

Pasó por mí a clase de inglés y decidimos ir en busca de algún motel para relatar, para ello elegimos tomar el MOTELBUS, perdón el pesero que va desde hospitales hasta Izazaga -le bautice así pues recorre la calzada más grande en el DF que contiene el mayor numero de hoteles de paso-. Después de algunas decisiones divididas, llegamos al consenso de ir al hotel HARARE. Yo quería la habitación con jacuzzi, pero no hubo chance porque no había en ese momento.
El lugar era hotel "normal" y de paso por lo que no se hizo esperar la clásica pregunta: ¿Cuántas horas?.
Al entrar al hotel me pareció sobrio y un tanto parecido a Pasadena. La habitación era bastante grande y con remodelado de buen gusto; paredes en tono claro y algunas iluminaciones cálidas. Cerca de la entrada había un escritorio y un sillón, como para negociar las cosas, y jugar ese tipo de juegos de rol que tanto me gustan.
No había tubo, ni potro del amor, pero cuando uno es creativo las cosas salen sobrando.
A este inge le salió lo más guarro en la cama, pero sin palabras, su mirada lo decía todo, hasta en cierto momento me sentí cohibida de sentir sus ojos como alfileres entrando sobre mis nalgas.
El hombre era casi por nacimiento todo un buen single y si el quisiera corneador , pues cumplía muy bien los requisitos de satisfacer a las mujeres con todo el respeto de su pareja y siempre de forma educada.
Escuchaba muy atentamente mis peticiones de posiciones, pero yo me sentía rara, saben me gusta ser dominada en la cama y que alguien cumpla lo que ordeno me parece difícil de manejar, me sentía "descanchada".
Poco a poco me relaje y empecé a ordenar como en el restaurante: dos metidas para llevar y una para ir comiendo por favor.
El tamaño de su miembro era normal, pero el ancho sí cuenta, además de que sabía a la perfección lo que hacia. Como él dijo: tantos años de ser marqués y no saber mover el abanico...
Por su altura era fácil moverme por toda la cama, y con sus besos me recorría completa; una y otra vez las sensaciones de placer me hicieron gemir, una y otra vez esas mismas sensaciones me hicieron ponerme chinita.
En una de esas me puso de perrito, la verdad mis piernas se doblaban como un pequeño venado recién nacido, pues los orgasmos provocados eran fuertes y continuos. Había logrado arquear mi espalda y tocar con una mano mis senos y con otra mi clítoris, mientras sus brazos envolvían mi cadera y la empujaban hacia él.
La cogida dejo como saldo muchos orgasmos y ... y ...y...
Ahhh caray ¡¡¡¡ El hombre también sabía hacer eyaculación retrograda. Me explicó que era una técnica aprendida a golpe de experiencia y sobre todo de conocer su cuerpo, de esa forma lograba tener mayor placer para las mujeres aunque él no tuviera una eyaculación.
Al final del encuentro agradecí que fuera tan caballero y pervertido en la cama, sin embargo si extrañe que me dieran ordenes.

Hotel harere
Habitación sencilla 360
Jacuzzi 540

 

 


Calzada Tlalpan #877

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Visto 2286 veces Modificado por última vez en Martes, 16 Junio 2015 20:27

1 comentario

  • Enlace al Comentario emago_7 Martes, 16 Junio 2015 08:45 publicado por emago_7

    Una redacción muy a tu estilo!! En la cancha estamos 1 vs 0 hay que empatar este resultado!!

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