Lunes, 08 Junio 2015 00:00

boquita de pato: bailar para arrimar

Escrito por ladymotel
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Hace un tiempo mi reinito no me hablaba, yo andaba triste y cabizbaja. Pero para solucionar eso siempre están las amigas.
Una de mis mejores amigas era madrina de pastel de XV años, y para asegurar que fuera me invitó desde como 2 meses atrás.


Fui sin mucho glamour a la fiesta, pues iba saliendo de trabajar, un poco cansada y con ganas de dormir. Al llegar mi amiga y su marido me pasaron a la mesa reservada para ellos.
- Te presento a X – al cual llamaré de ahora en adelante boquita de pato- es mi amigo del trabajo y lo traje por bailador.

El chico no era nada feo, mi amiga preguntó si me daría y dije con toda seguridad que SÍ. Era musculoso, con buenos brazos, aunque un poco nalgón para mi gusto, aproximadamente de unos 26 años.
Durante el protocolo ultra mexicano de los XV años platicamos y noté que era muy divertido, ya saben, de eso hombres que se saben guapos y carismáticos.
Al terminar el vals y esas cosas comenzó la verdadera acción: el bailongo.
De verdad que el hombre era súper bailador, se movía bastante bien y era divertido.
Se movía sabroso y obviamente éramos pareja de baile, puesto que mi amiga bailaba con su esposo.
Tenía dos pasos básicos uno moviendo las nalgas rápidamente y otro moviendo los brazos, a este último le decía "braceo"; en ambos casos hacia boquita de pato como sintiéndose sabroso y cerraba los ojos como si estuviera en trance.
La pista fue llenándose y cada vez nos perdíamos más y más el miedo. Muchas veces tocar a un desconocido es complejo, y sobre todo si sientes la mirada de la familia de la amiga.
Pero me fue familiarizando con su cadera y luego, él con mis... manos.
Poco a poco fuimos juntándonos motivados por bailes como el clásico "de atrás pa´ lante... de revesa " ... un amigo siempre ha dicho que para arrimar hay que bailar, o por lo menos intentar hacerlo (eso por lo menos les da lastima a las chicas y terminan aflojando-según él-).
En efecto, ya después de una hora de bailongo nos habíamos manoseado "sin querer", eso sí, jamás quito la boquita de pato.
Ya casi al final de la noche baile con él banda, de esa donde uno le restriega todo al compañero. En esas idas venidas, del movimiento del baile, lo toque para ver que tal estaba. Estaba muy X, pero nadie se niega a que se lo arrimen y menos bailando sabroso. El baile se convirtió casi en un faje, discreto y sencillo, sin besos algunos, pero con mucho sabor y al ritmo de la música. Como en dos canciones el amigo se emociono y pensé que pasaría algo más, pero boquita de pato no sugirió nada, así que yo tampoco lo hice.
Esperaba que me pidiera mi número o por lo menos un faje fuera de la fiesta, pero no paso nada; al terminar muy dignamente se sentó en un lado de una mesa y yo igual de digna como toda una lady que soy, del otro lado. Al despedirme fue muy parco, y eso sí, siempre con boquita de pato.

Nadie niega que me divertí, para eso siempre hay buenas amigas.

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2 comentarios

  • Enlace al Comentario @kamelosis Martes, 16 Junio 2015 00:08 publicado por @kamelosis

    Coincido, en un principio no sabía cómo tratar a una mujer. Con el tiempo y práctica aprendes a entender esos mensajes femeninos. También soy Nuevo por acá. saludos!!!

  • Enlace al Comentario Benja Lunes, 08 Junio 2015 14:22 publicado por Benja

    A veces uno como hombre no sabe leer los mensajes que las mujeres dan, cada una es diferente, pues mientras muchas como en tu relato, esperan que haya algo mas y el caballero se porte muy así, otras no quieren nada y el compañero en cuestión anda demasiado intenso pues los resultados pueden ser catastróficos, excelente blog. Mi primera vez y digamos que me gusto.

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